No sé si puedas cambiar, ignoro tu forma de pensar;
sé que yo puedo cambiar a pesar del tiempo pasado.
Ahorra tu aliento, de ti; ninguna palabra pretendo
escuchar.
Daniel Ríos
Cuando las memorias abandonan la cabeza...
sábado, 2 de octubre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
Aún espero por ti
En cada voz imagino que estas ahí,
en cada destello de sol imagino que
a lo lejos me ves, en cada canción
siento tu voz en mi oído, en cada
rostro veo tu cara y cada mañana
descubro que me haces falta.
Es por ti que cada día es único,
es por ti que mi piel espera tu
piel, es por ti que mi alma sigue
en pie, es por ti que la noche es
pasajera, es por ti que mi tiempo
no importa, es por ti que la espera
no es tan mala.
Es por ti que vale la pena soñar, es
por ti que las nubes mil formas
componen, es por ti que vale la pena
llorar sin esperar consuelo, por ti es
bueno caer sin esperar a nadie, es por
ti que vale la pena la esperanza guardar.
En cada abrazo perdido respiro tu aliento,
en cada caricia respiro tu aroma, en cada
paso acaricio tu sombra, en cada rincón de
mi habitación tu esencia perdura, en cada
latido de mi corazón tu nombre se oculta.
Por ti es bueno esperar aunque el tiempo
esconda las horas que he dejado escapar.
Daniel Ríos
en cada destello de sol imagino que
a lo lejos me ves, en cada canción
siento tu voz en mi oído, en cada
rostro veo tu cara y cada mañana
descubro que me haces falta.
Es por ti que cada día es único,
es por ti que mi piel espera tu
piel, es por ti que mi alma sigue
en pie, es por ti que la noche es
pasajera, es por ti que mi tiempo
no importa, es por ti que la espera
no es tan mala.
Es por ti que vale la pena soñar, es
por ti que las nubes mil formas
componen, es por ti que vale la pena
llorar sin esperar consuelo, por ti es
bueno caer sin esperar a nadie, es por
ti que vale la pena la esperanza guardar.
En cada abrazo perdido respiro tu aliento,
en cada caricia respiro tu aroma, en cada
paso acaricio tu sombra, en cada rincón de
mi habitación tu esencia perdura, en cada
latido de mi corazón tu nombre se oculta.
Por ti es bueno esperar aunque el tiempo
esconda las horas que he dejado escapar.
Daniel Ríos
sábado, 4 de septiembre de 2010
A ti
Si tú supieras lo que me haces sentir,
si tú supieras las palabras de amor
que sigo escondiendo para no caer,
para no delatar lo que siento por ti.
Sé que amigo seré hasta olvidar
éste silencio, pero nada asegura poder
estar contigo después de mí, después de ti.
Aún no sé como llegaste aquí, aún ignoro cómo
pudiste invadir mi mente y no salir de ahí, día y
noche pienso en ti, día y noche me sueño junto a ti.
Si el tiempo ha transcurrido núnca lo he sentido pasar,
cuando estoy contigo el tiempo sólo es la excusa para
mañana poder platicar, para poder inventar
nuevas palabras de amor que me hablen de ti.
Quisiera un día tenerte frente a frente, no sé lo
que haría pero con un abrazo intentaría hacerte
saber el amor que en tan poco tiempo me hiciste sentir,
quisiera un día estar contigo y confesar el sentimiento
que un día nació en mí.
Te pido no me pierdas la paciencia, son tantos errores
que puedo cometer por dejarme llevar por un sueño tal
vez vacío, te pido no me pierdas la cordura por estar
enamorado y tú ni cuanta te has dado, te pido sensatez
ante las palabras que de mí puedas escuchar. A ti te pido
prudencia si un día ya no quieres volvera saber de quien
te escribe y no sabe lo que hoy piensas.
Daniel Ríos
domingo, 29 de agosto de 2010
Mil horas que parecían nunca terminar
Cerré la puerta, a lo lejos te vi caminar fuera de mí... Espero jamás volver a saber de ti.
Daniel Ríos
miércoles, 18 de agosto de 2010
Un día sin esperar
Es la brisa que despide el brillo de mi densa calma aún cuando el día es gris; lo que me hace sentir importante aún cuando no soy nadie que puedan recordar, a quien puedan acudir.
Hay un camino que luce cruel, no hay caminante que lo vea y sienta la vida huir; es una vereda que no tiene fin; que nunca tendrá primicia de surgir, aún cuando la vida siga siendo gris.
Hay mil razones para dormir en las olas de un plácido mar; sin soñar y sin despertar, es sólo un motivo que hace recapacitar y añorar el alma en la ciudad.
Las puertas arden en aquel lejano lugar; en aquella abatida alma que desea escapar, es sin duda la ventana que no se abrirá.
Hay un tren en la estación; no partirá si el fin del día se acerca, si el fin de la noche empieza.
Son viajeros que no olvidan, si hay que recordar ellos en su cara lo grabarán y no habrá culpas sin dueño, no habrá viaje que recordar.
Hay células en la piel, figuras caen y no hay sentir de nadie en el viejo tren; no hay boleto para llegar, no habrá arribo de alguien que no esperan en ningún lugar.
La sombra acaricia la oscuridad que sobra del corazón; es la pena amarga que duele sin dolor, que ríe sin gracia en el fondo de un inmenso mar; que guarda tranquilos secretos que nadie escuchará.
Daniel Ríos
Hay un camino que luce cruel, no hay caminante que lo vea y sienta la vida huir; es una vereda que no tiene fin; que nunca tendrá primicia de surgir, aún cuando la vida siga siendo gris.
Hay mil razones para dormir en las olas de un plácido mar; sin soñar y sin despertar, es sólo un motivo que hace recapacitar y añorar el alma en la ciudad.
Las puertas arden en aquel lejano lugar; en aquella abatida alma que desea escapar, es sin duda la ventana que no se abrirá.
Hay un tren en la estación; no partirá si el fin del día se acerca, si el fin de la noche empieza.
Son viajeros que no olvidan, si hay que recordar ellos en su cara lo grabarán y no habrá culpas sin dueño, no habrá viaje que recordar.
Hay células en la piel, figuras caen y no hay sentir de nadie en el viejo tren; no hay boleto para llegar, no habrá arribo de alguien que no esperan en ningún lugar.
La sombra acaricia la oscuridad que sobra del corazón; es la pena amarga que duele sin dolor, que ríe sin gracia en el fondo de un inmenso mar; que guarda tranquilos secretos que nadie escuchará.
Daniel Ríos
viernes, 25 de junio de 2010
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