Nightwish: Nemo
País: Finlandia
domingo, 30 de marzo de 2008
sábado, 29 de marzo de 2008
Sin nadie
Quién me vio haciendo tanto mal, que no se pueda olvidar, que no se pueda redimir, así…
Quién me vio tratando de escapar, tratando de mentir sin antes olvidar quien soy sin ti, el buen Dios escucha lo que fui antes de caer en ti, mírame, desata este amor, que cae como ventarrón en mí… en mí.
Abraza este adiós que amarga con tu voz, en mi ¿Por qué? El buen Dios escucha mi razón, esclavo de este amor por ti, sin mi, y es hoy… el día que al final mi historia se sabrá si mi, sin mi….
Mírame, soltando mi antifaz, creyendo en el amor que hoy se fue, mírame tratando de esperar un tren sin abordar, un ángel sin volar, de mí, así… Mírame cayendo sin final, tratando de volar de ti, de mí…
El buen Dios escucha mis razones, de mi se burla y se enoja, de ti, orgullo y mas amor.
El buen Dios escucha mis latidos, ¡Oh! Que será de mí esta vez.
Así no puedo ya vivir, el buen Dios hoy se acordó de mí, tal vez, mi tiempo ya pasó, ¡Oh! Que será de mí esta vez.
Daniel Ríos
Quién me vio tratando de escapar, tratando de mentir sin antes olvidar quien soy sin ti, el buen Dios escucha lo que fui antes de caer en ti, mírame, desata este amor, que cae como ventarrón en mí… en mí.
Abraza este adiós que amarga con tu voz, en mi ¿Por qué? El buen Dios escucha mi razón, esclavo de este amor por ti, sin mi, y es hoy… el día que al final mi historia se sabrá si mi, sin mi….
Mírame, soltando mi antifaz, creyendo en el amor que hoy se fue, mírame tratando de esperar un tren sin abordar, un ángel sin volar, de mí, así… Mírame cayendo sin final, tratando de volar de ti, de mí…
El buen Dios escucha mis razones, de mi se burla y se enoja, de ti, orgullo y mas amor.
El buen Dios escucha mis latidos, ¡Oh! Que será de mí esta vez.
Así no puedo ya vivir, el buen Dios hoy se acordó de mí, tal vez, mi tiempo ya pasó, ¡Oh! Que será de mí esta vez.
Daniel Ríos
domingo, 23 de marzo de 2008
Por primera vez
Recorre el tiempo y, sin encontrar nada, con las manos vacías regresa, en la cabeza, una mancha que gira y rompe pensamientos.
Tonto e imbécil, a la orilla de la carretera, fuera del camino y con sangre en el rostro, busca en el tiempo y solo encierra los minutos vagando en el infinito, en un cielo claro mira las estrellas que se perdieron fuera de casa.
Disfrútalo, goza con el brillo de la noche, el cielo no será culpable esta vez, realmente no lo será.
Tonto e imbécil, a la orilla de la carretera, fuera del camino y con sangre en el rostro, busca en el tiempo y solo encierra los minutos vagando en el infinito, en un cielo claro mira las estrellas que se perdieron fuera de casa.
Disfrútalo, goza con el brillo de la noche, el cielo no será culpable esta vez, realmente no lo será.
Daniel Ríos
sábado, 15 de marzo de 2008
Con el fin en las manos
Con el destino resuelto, cara a cara el pasado nace, días de eterna gloria se perciben no muy lejos de este lugar, una grieta se abre y jamás cerrará. Tal vez este no era el mundo, tal vez no era el precio a pagar, cada latido anuncia el fin, cada respiración atrasada anuncia la nueva paz.
Con el rostro cansado y sin hablar, con la garganta seca y los brazos quietos, no hay mucho que esperar, voces alrededor, pasos que no tienen meta fija, sollozos constantes, este no era el final apropiado.
Inquebrantable hasta el fin, fuerte como la roca y sensible como el pétalo de una rosa, así permaneces hasta hoy en cada rincón y en cada palabra, tal vez este no era el mundo, tal vez no era el precio a pagar.
Ciento cuarenta y seis latidos hacia el fin, el día prometido se acerca, jamás existió la soledad, en el bien y el mal vivió una sonrisa, el destello de una mirada decía más que simples letras, más que simples expresiones.
Sin poder llorar por tanto dolor, sin voz que apague el ardor de la agonía, sin alma para soportar el amargo final, poco a poco la luz se esconde, poco a poco la mirada pierde color, la esperanza se cuelga y muere a un lado.
Sin decir adiós, sin la despedida que intenta retener, sin lágrimas que derramar ha de perdurar solo la energía que un día daba alegría, solo así el recuerdo no morirá, solo así florecerá una nueva felicidad.
Tal vez este no era el mundo, tal vez no era el precio a pagar…
Con el rostro cansado y sin hablar, con la garganta seca y los brazos quietos, no hay mucho que esperar, voces alrededor, pasos que no tienen meta fija, sollozos constantes, este no era el final apropiado.
Inquebrantable hasta el fin, fuerte como la roca y sensible como el pétalo de una rosa, así permaneces hasta hoy en cada rincón y en cada palabra, tal vez este no era el mundo, tal vez no era el precio a pagar.
Ciento cuarenta y seis latidos hacia el fin, el día prometido se acerca, jamás existió la soledad, en el bien y el mal vivió una sonrisa, el destello de una mirada decía más que simples letras, más que simples expresiones.
Sin poder llorar por tanto dolor, sin voz que apague el ardor de la agonía, sin alma para soportar el amargo final, poco a poco la luz se esconde, poco a poco la mirada pierde color, la esperanza se cuelga y muere a un lado.
Sin decir adiós, sin la despedida que intenta retener, sin lágrimas que derramar ha de perdurar solo la energía que un día daba alegría, solo así el recuerdo no morirá, solo así florecerá una nueva felicidad.
Tal vez este no era el mundo, tal vez no era el precio a pagar…
Daniel Ríos
viernes, 7 de marzo de 2008
Mi fortuna
Bajo la tormenta, arrastrando mi vergüenza y dejando pasos sobre la tierra, maldiciendo lo sucedido para pensar sin alejar el tiempo, sobre las manchas precipitadas reposan mil años, continúa oprimiendo para siempre, para siempre mi pecho.
Extiende las manos y golpea mi cara, graba en ella los daños, el himno que rompe, daña y sacude todo, el verso que dejas se pudre, antes de olvidarlo, olvídame, ignora tantos sueños, ahora no puedes, ya no pasará lo mismo, lo claro no es más.
Los dedos se rompen, el polvo lastima y borra tantos pasos, aún no sé porque no lo sé, cada sensación esconde lo amargo, las razones acaban, el placer esconde la verdad de tantos años, no más mierda, no me toques, las heridas continúan en mi pecho.
Extiende las manos y golpea mi cara, graba en ella los daños, el himno que rompe, daña y sacude todo, el verso que dejas se pudre, antes de olvidarlo, olvídame, ignora tantos sueños, ahora no puedes, ya no pasará lo mismo, lo claro no es más.
Los dedos se rompen, el polvo lastima y borra tantos pasos, aún no sé porque no lo sé, cada sensación esconde lo amargo, las razones acaban, el placer esconde la verdad de tantos años, no más mierda, no me toques, las heridas continúan en mi pecho.
Daniel Ríos
martes, 4 de marzo de 2008
Agonía
Fuera del camino, lejos del propósito y tallando
la piel, bebiendo la culpa y afilando cada mirada,
esperando el mañana y olvidando sobre lágrimas.
En silencio, ignorando las causas y en una zanja,
cerrando mi alma y lejos de la luz, moviendo las
manos y agitando mi corazón.
Sin voz, sin voluntad, después de sacar de mi lo
que ya no es, después de caer y mirar atrás sin
poder regresar, ahora es tiempo de callar.
Daniel Ríos
domingo, 2 de marzo de 2008
La última forma
Después de escapar de ti aún sigues
ahí, como la primera vez, mis pesadillas
están de pie.
Desearía, por un momento, estar fuera
de mi, toqué mi fe y no paso nada.
Estiré mi piel y solo conseguí más
dolor, intenté mutilar lo que me hería
y resulte muerto.
Daniel Ríos
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