Recorre el tiempo y, sin encontrar nada, con las manos vacías regresa, en la cabeza, una mancha que gira y rompe pensamientos.
Tonto e imbécil, a la orilla de la carretera, fuera del camino y con sangre en el rostro, busca en el tiempo y solo encierra los minutos vagando en el infinito, en un cielo claro mira las estrellas que se perdieron fuera de casa.
Disfrútalo, goza con el brillo de la noche, el cielo no será culpable esta vez, realmente no lo será.
Tonto e imbécil, a la orilla de la carretera, fuera del camino y con sangre en el rostro, busca en el tiempo y solo encierra los minutos vagando en el infinito, en un cielo claro mira las estrellas que se perdieron fuera de casa.
Disfrútalo, goza con el brillo de la noche, el cielo no será culpable esta vez, realmente no lo será.
Daniel Ríos
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