domingo, 21 de diciembre de 2008

Cortando cada palabra

Ha pasado tiempo desde la última vez, ahora pareces otra, aparentemente renunciaste a tantas lágrimas, mírate, ahora sonríes.

Llega el invierno y trata de cambiar tu blanca sonrisa, cuesta mucho ver el otoño morir.

Este lugar ya no es el mismo, a dos calles de aquí, tu lugar, nuestra vida se cae a pedazos, el invierno trata de cambiar tu blanca sonrisa.

Es de noche, hace tanto frío y lo veo en tu rostro, tan blanco, tan lejano.

Esta y mil noches atrás te lo dije, las memorias no mueren, escuchas su voz en tu corazón, mil veces te lo dije, las memorias viven en ti, en mi.

Imágenes agotadas estrechan tus pasos, agitada, respiras y desprendes soledad, indiferencia a lo que pueda provenir de mi, de esta alma ahogada en si misma.

No cambies nada, lo que no puedes ver no te dañará, el mal que dejaste con las heridas sanó, no mires tu reflejo, ya no es como antes, luces tan sonriente, tan solitaria, como antes de tu llegada.

No te vayas, espera, no puedo defenderme con mis tontas y vulgares palabras, solo espera, escucha: Mi corazón no murió, mi alma sanó y tu recuerdo en mi mente se quedó.

Se que escuchas mejores idioteces, esto lo llevo conmigo desde tu adiós, no pido que te quedes, se que no lo harás.

Afuera hace frío, otra vez es hora del adiós.



Daniel Ríos

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