jueves, 25 de junio de 2009

Detenido por robo

Imaginé que era un sueño, mi mente descansaba y no por mucho, mi laptop reposaba y la guía color hostígame los ojos (verde o amarillo fosfo) yacían inertes, casi olvidadas, era una paz indescriptible, de pronto y sin advertirlo, el tema de estudio exigía más cuartillas, los márgenes discutían acaloradamente por encontrar su lugar…..Aquí es cuando escribo.

No eran más de las tres de la tarde, el sol caía a plomo, también mis anexos caían sin plomo sobre más anexos. Por un momento cerré los ojos, no dormí solo descansaba mis mancilladas pupilas, casi al segundo sentí una presencia, estaba seguro que no era nada terrenal, imaginé mil cosas, entre ellas pasó por mi cabeza que el coco me visitaba, pero no, era aún mas terrible que eso.

Ignoré lo sucedido, retomé mi quehacer e invente más párrafos, de la nada la creatividad filtraba conocimientos que desconocía, Kaufman y Lomas rondaban mi mente, era casi una posesión diabólica, poco faltó para arrojar espuma por la boca, en fin, continuaba escribiendo y mi cerebro se cerraba, mis dedos perdían su magia, la luz despacio se moría.

No es raro, Cassany, Luna y Sáenz invaden mis sueños, atropellan villanamente mis pocas horas de reposo, quise despertar y no pude, Luna me amordazó con citas que desconocía, Cassany me insistía con cazuela en mano para cocinar la escritura… ¡¿Qué diablos pasa?! Grité cual desquiciado, no obtuve respuesta alguna, sólo pude ver a Sáenz enseñándome la lengua, creo que se burlaba de los hechos.

Afortunadamente Romaní y Gallardo no acudieron a maniatarme con reglas y ejercicios de ortografía, creo que acosaban a otra indefensa víctima del sistema…
¿Cuál sistema? Prefiero seguir ignorándolo.



Daniel Ríos

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