Un poco lejos, a la distancia pareces difusa, pareces el viento. Las hojas caen al compás de tu risa; a cada paso que te alejas de aquí, tu abrazo murió y nadie lo vio caer.
Abandoné mi vida, mi alama; no sé si un día valió la pena, no lo quiero saber, qué más da morir aquí si ayer vendí mí fe.
Sin testigos, sin amigos, nadie te vio partir; sin nada que defender; sin nadie que pueda intervenir; adiós para siempre, hoy después de ti me despido con un beso
Abandoné mi vida, mi alama; no sé si un día valió la pena, no lo quiero saber, qué más da morir aquí si ayer vendí mí fe.
Sin testigos, sin amigos, nadie te vio partir; sin nada que defender; sin nadie que pueda intervenir; adiós para siempre, hoy después de ti me despido con un beso
que no tiene destino.
Daniel Ríos
No hay comentarios:
Publicar un comentario